Diario digital de la Sierra Noroeste de Madrid
17 de agosto de 2022, 6:33:01
Opinión


En defensa de Occidente (VIII)

Por Carlos González

El juego de la vida en la que estamos inmersos funciona de la siguiente manera: Para que exista algo concreto es necesario que dos o más fuerzas se enfrenten en posiciones contrarias y el resultado de esa oposición es lo que da lugar a un estado material concreto, que es lo que en realidad apreciamos y se relaciona con nosotros.


Ya hemos explicado muchas veces que el sistema Solar es el resultado de la fuerza impulsora de la materia de cada planeta y sus satélites y la fuerza gravitatoria del Sol. Mientras sigan en equilibrio veremos el sistema Solar, y este existirá. Después, se destruirá, y existirá otra cosa.

Para que exista el llamado Occidente es imprescindible que también conviva con sus oponentes. No podríamos apreciar algo llamado Occidente y con una forma de pensar y actuar si enfrente no existiesen otros que no funcionan de esa manera. Tan necesario es “Algo” como su oponente, sin dicho oponente ese “Algo” no existiría identificado como tal. Recuerdo que una de las leyes del conflicto es que la identidad siempre nos la otorgan los demás, “Porque no son nosotros”, nuestro límite es que empiezan ellos, de lo contrario todo sería nosotros. En este conflicto que estamos analizando existe Occidente, y le llamamos como tal, porque hay otras partes que precisamente se posicionan como fuerzas contrarias a esa forma de pensar y actuar y pretenden, defendiendo lo que ellos creen, destruir lo que no es como ellos y se les opone. En este conflicto concreto todo su ánimo, y esto les une, es destruir a Occidente.

¿Podemos decir que a esos contrarios les une alguna Filosofía o forma de pensar y actuar común? Por supuesto que sí. Todas las fuerzas opositoras y que se constituyen en partes en este conflicto, les une el luchar contra Occidente porque es diferente a todos ellos, si bien también cada uno de ellos tienen sus propios intereses y los defiende con ideologías aparentemente diferentes, pero con características claras que les unen:



    • Tiene todos ellos la misma forma de pensar que se tuvo en el pasado, incluso por Occidente, y que entre nosotros aún pervive y con mucha fuerza. Esta forma de pensar es creer en una serie de Dogmas, Mitos y Creencias, que constituyen todo su imaginario mágico, y que no hay más mundo de pensamiento que ese, y contra el que se oponga a esos Mitos, garrotazo y tentetieso.

    • En todos ellos existen unas élites que dominan todos los resortes políticos, culturales, económicos y militares que los lleva a querer seguir dominando esos territorios y sus habitantes a sangre y fuego. A los primeros que masacran y mantienen en la miseria y la ignorancia es a su propia población.

    • Luchan contra Occidente, todos ellos por igual, porque de aceptar parte de sus postulados, su población se les revelará, ya no estará dominada, y los días de poder y gloria de esas élites se habrá terminado. Deben luchar contra las ideas de fuera porque de no hacerlo todo su poder despótico, mágico, y sobre todo sus enormes privilegios sin oposición alguna se desmoronaría como un castillo de naipes. Miremos a todos los políticos de los países Musulmanes, sus riquezas incluso depositadas en bancos occidentales. Las élites potentadas Rusas, su riqueza y su dominio, o el enorme privilegio, como reyes absolutos, que disponen los jerarcas del partido comunista Chino, de Corea del Norte, Cuba, Venezuela o de Nicaragua.



Por eso debemos ver que los verdaderos enemigos de Occidente y auténticos oponentes al mismo son en realidad todos aquellos grupúsculos, por grandes o pequeños que sean, que lo único que desean es mantener un pequeño o gran Mito y con él crear una serie de privilegios para esos partidarios. De esta forma entendemos a Trump, a Bolsonaro o al propio Boris Johnson. Los tres intentaron actitudes contra el verdadero Occidente aunque parece que los tres han sido derrotados, o están en el camino de la derrota. Pero también se oponen a Occidente todas las iglesias Cristianas, que siguen luchando desde dentro por sus dogmas y mitos y lo último que les importa es La razón. La Ciencia, la técnica demostrable. Los Conocimientos objetivos. Porque ellos solo defienden… Su verdad.

Claro que solo se consideran verdaderos enemigos aquellos que pueden disponer de fuerzas capaces de igualarnos. Por eso se cree que los únicos capaces de destruir Occidente son, cada uno a su manera, y con fuerzas diferentes, los siguientes: De forma militar Rusia y sus aliados, de forma económica, comercial y de creación técnica, China, y de forma religiosa o ideológica, El Islam. Los tres se oponen claramente a Occidente y cada uno, aunque a veces uniendo sus fuerzas, pretenden destruir nuestra forma de ser y de pensar, pero, sobre todo, nuestra forma transparente de gobernar.

Quizá lo que debemos hacer es estudiar a cada uno de estos oponentes, explicar por qué concreto que los lleva a combatirnos, y el analizar de qué forman pretenden derrotarnos. Porque no cabe duda de que también en ellos laten criterios, pensamientos e intereses diferentes, aunque el luchar contra nosotros, que es evidente que somos y seremos más fuertes que todos ellos juntos, los lleva a unirse creyendo que con derrotarnos lo tienen todo resuelto. Aunque nosotros ya sabemos que, de derrotarnos a nosotros, lo que harían inmediatamente es enfrentarse para destruirse entre ellos.

Lo veremos en los próximos artículos analizando a cada uno de ellos por separado.

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