El Faro | Miércoles 22 de octubre de 2014
El pasado fin de semana el PSOE celebró elecciones internas en buena parte de sus agrupaciones locales, proceso especialmente significativo tras el varapalo que sufrieron los socialistas en las elecciones municipales y autonómicas, posteriormente ampliado en las generales. Una derrota, en algunos casos especialmente abultada, que obligaba a este partido a emprender un cambio de rumbo del que, a estas alturas, podemos decir que aún no ha llegado, entre otras cosas porque en no pocas localidades el socialismo continúa más enredado en sus disputas internas que en ofrecer una alternativa creíble en estos momentos tan complicados a todos los niveles.
En la Sierra uno de los municipios en donde había más expectación por conocer lo que sucedería en la asamblea del pasado domingo era Collado Villalba. Finalmente, la candidatura de Juan José Morales se impuso a la de Rosana Crespo, apadrinada por José Pablo González, que de este modo sufría un nuevo revés, ahora en clave interna. También ha habido cambios en Torrelodones, Galapagar o Alpedrete, en este último municipio con una fuerte polémica que se venía arrastrando desde hace semanas y que ha acabado con un abrumador rechazo del 90 por ciento a la gestión de Arturo Trigo. En sus intervenciones, los nuevos secretarios generales han repetido como si de un mantra se tratase términos como participación, democracia interna, ilusión o transparencia, haciendo hincapié en la necesidad de “conectar con la calle” y recuperar el espacio perdido. Una declaración de intenciones que, sin embargo, queda vacía de contenido desde el mismo momento en que no hay una verdadera autocrítica más allá de algún pequeño recado a quienes les precedieron en el cargo. Decir que el objetivo es recuperar la confianza de los ciudadanos no deja de ser un brindis al sol cuando el discurso no se acompaña de una sincera asunción de los errores cometidos en el pasado, ya sea a nivel local en los municipios donde han gobernado, como ocurre en Collado Villalba, o haciendo referencia al ámbito nacional, en donde nos encontramos con una pésima herencia en forma de déficit (del 6 por ciento que anunció el Gobierno de Rodríguez Zapatero al 8,5 que finalmente ha certificado Bruselas), sin que hasta ahora el PSOE haya asumido su responsabilidad en una situación tan complicada como la actual.
Por supuesto que es importante la voluntad de transparencia y de acercarse a los vecinos, pero para que de verdad esto tenga fondo son las agrupaciones locales las que en primer lugar deben entonar el mea culpa y demostrar, desde una posición responsable y dominada por la voluntad de colaboración más que por el afán de atacar al adversario, que hay motivos para creer que las inmaculadas palabras de estos días no van a quedar empañadas por los hechos en el devenir político más inmediato.