Marina de Tavira, reconocida por su nominación al Óscar por la película "Roma", presentará la obra "Antígona González" en Contemporánea Condeduque del 12 al 14 de febrero. Esta adaptación de Sara Uribe explora el dolor y la búsqueda de justicia en un contexto marcado por las desapariciones en México. La obra transforma el mito clásico de Antígona en una figura colectiva que representa a las mujeres que buscan a sus seres queridos desaparecidos, reflejando la herida social del país. Marina comparte escenario con su hermana Cecilia, quien colabora en la realización del concepto escénico.
Contemporánea Condeduque, un espacio del Área de Cultura, Turismo y Deporte, será el escenario donde se presentará la obra Antígona González, escrita por Sara Uribe, del 12 al 14 de febrero. Esta producción fusiona poesía, testimonio y denuncia a través de una voz coral que busca reflejar la realidad de muchas familias en México. La autora transforma a la protagonista de la tragedia griega en una figura colectiva: Antígona se convierte en símbolo de las mujeres que buscan a sus seres queridos desaparecidos, un eco del clamor por justicia que resuena en el país.
La obra se estructura como un collage de voces que representan a quienes buscan, a los desaparecidos y a la indiferencia social que perpetúa esta problemática. La representación revela la profunda herida social que afecta a México, un país marcado por la impunidad y el dolor.
Marina de Tavira, reconocida por su nominación al Óscar por su actuación en Roma, encarna a Antígona González. En esta adaptación contemporánea, su personaje ha perdido a su hermano menor y lucha por encontrarlo para poder darle sepultura. Enfrentándose a amenazas y prejuicios sociales, así como a la división familiar y la impotencia que sufren las víctimas de violencia, su búsqueda es un reflejo del sufrimiento colectivo.
Aunque se presume que su hermano pudo haber sido reclutado por el crimen organizado, lo cierto es que nunca regresó. Marina expresa que “el recuerdo asegura la permanencia”, subrayando la importancia de no olvidar para mantener viva la memoria. Este proyecto marca también una colaboración especial con su hermana Cecilia, quien ha diseñado el concepto y el bordado de la obra.
“Nuestra Antígona”, señala Marina de Tavira, “es hoy la Antígona de la desaparición forzada, la voz de quienes buscan un cuerpo al que enterrar para poder llorar”. Su experiencia en España le ha permitido conectar con el dolor histórico del país y entender cómo esta figura trágica trasciende fronteras. Según ella, “Antígona González es aquí y allá; por eso es un viaje de ida y vuelta”. Estas palabras evocan las reflexiones de María Zambrano sobre cómo seguimos escuchando las voces del pasado.
Marina de Tavira cuenta con una trayectoria destacada en cine y televisión. Se formó en La casa del teatro y actualmente forma parte del colegio de maestros del Núcleo de Estudios Teatrales y del Centro de Formación Teatral San Cayetano. Su carrera despegó con su participación en Feliz nuevo siglo Doktor Freud, dirigida por Sabina Berman.
Además, es miembro fundadora junto a Enrique Singer de Incidente Teatro, donde han presentado obras como Traición, Crímenes del corazón, La mujer justa, entre otras. Con más de 25 puestas en escena en su haber —incluyendo títulos destacados como Siete puertas, Bajo la piel del castor, y Fotografía en la playa— su versatilidad actoral ha sido reconocida ampliamente. En 2019 recibió una nominación al Premio Óscar como mejor actriz de reparto por su actuación en Roma.
La obra se presentará del 12 al 14 de febrero en el espacio del Área de Cultura, Turismo y Deporte.
La obra es una adaptación del texto de Sara Uribe, quien reescribe el mito clásico de Antígona en el contexto de la violencia y las desapariciones en México.
La actriz mexicana Marina de Tavira, nominada al Óscar por su papel en Roma, interpreta a Antígona González.
La obra aborda la búsqueda de los desaparecidos en México, transformando el escenario en un espacio de memoria, denuncia y resistencia.
Marina de Tavira trabaja por primera vez junto a su hermana Cecilia, quien es responsable del concepto de la obra y la realización del bordado.
Marina de Tavira describe a su personaje como una representación de las mujeres que buscan justicia para sus seres queridos desaparecidos, enfatizando la importancia del recuerdo frente al olvido.