El Hospital público 12 de Octubre de Madrid participa en un estudio innovador que revela alteraciones genéticas significativas en el cerebro de personas con alcoholismo. Liderado por el Instituto de Neurociencias UMH-CSIC, el trabajo demuestra cómo el consumo crónico de alcohol afecta la expresión de genes del sistema endocannabinoide, influyendo en áreas cerebrales relacionadas con la recompensa y el control de impulsos. Publicado en la revista 'Addiction', este estudio proporciona una visión detallada sobre los mecanismos neurobiológicos del trastorno por uso de alcohol y abre nuevas posibilidades para tratamientos más específicos y personalizados. Los hallazgos sugieren que estas alteraciones podrían explicar la mayor vulnerabilidad a la recaída en individuos con adicción al alcohol.
El Hospital público 12 de Octubre, ubicado en la Comunidad de Madrid, se ha sumado a un estudio que revela alteraciones genéticas significativas en el cerebro de personas afectadas por el alcoholismo. Este trabajo, liderado por investigadores del Instituto de Neurociencias UMH-CSIC, ha puesto de manifiesto cómo el consumo crónico de alcohol impacta profundamente en la expresión de genes del sistema endocannabinoide.
Las conclusiones del estudio, publicadas en la revista Addiction, muestran que los cambios genéticos observados afectan áreas del cerebro relacionadas con la recompensa, el control de impulsos y la toma de decisiones. Esta investigación abre nuevas perspectivas para entender la biología subyacente a la adicción y mejorar los tratamientos disponibles.
El estudio se centra en los mecanismos neurobiológicos asociados al trastorno por uso de alcohol, analizando tejido cerebral post mortem de individuos que consumieron alcohol durante un promedio de 35 años. Los investigadores se enfocaron en las modificaciones del sistema endocannabinoide, una red química crucial para regular funciones como el placer, la memoria y la respuesta al estrés.
Este sistema está compuesto por receptores como CB1 y CB2, ligandos naturales y enzimas responsables de su degradación, entre ellas FAAH y MGLL. Aunque se sabía que el alcohol interactúa con este sistema, hasta ahora existían pocos datos sobre su impacto en el cerebro humano. El nuevo estudio proporciona una visión detallada sobre cómo el consumo prolongado altera la expresión genética en regiones cerebrales implicadas en la adicción.
Los investigadores examinaron dos áreas clave del sistema mesocorticolímbico: la corteza prefrontal, vinculada al juicio y la toma de decisiones, y el núcleo accumbens, considerado el centro neurálgico de la recompensa. Al comparar las muestras cerebrales de personas con trastorno por uso de alcohol con aquellas sin adicciones, se identificó un desequilibrio notable en varios genes del sistema endocannabinoide.
En particular, se detectó un aumento significativo del receptor CB1: los niveles del gen correspondiente se incrementaron un 125% en la corteza prefrontal y un 78% en el núcleo accumbens. En contraste, la expresión del gen del receptor CB2, que tiene funciones neuroprotectoras y antiinflamatorias, disminuyó aproximadamente un 50% en ambas regiones.
Uno de los hallazgos más interesantes fue respecto al receptor GPR55, conocido como 'huérfano' debido a que no se conocía su ligando natural. Los investigadores encontraron niveles más altos en la corteza prefrontal (un aumento del 19%), pero significativamente más bajos en el núcleo accumbens (una reducción del 51%). Este estudio es pionero al documentar cambios en este gen específico en humanos con trastorno por uso de alcohol.
Además, se observaron alteraciones en la enzima FAAH, responsable de degradar la anandamida —un cannabinoide que influye en la ansiedad y el placer—. En personas con alcoholismo, se registró una menor expresión génica de FAAH en la corteza prefrontal pero un aumento del 24% en el núcleo accumbens, lo que podría modificar la disponibilidad de estas sustancias reguladoras.
Los autores destacan que estos descubrimientos son fundamentales para comprender por qué las personas con trastorno por uso de alcohol tienen una mayor vulnerabilidad a recaídas y menos capacidad para ejercer control ejecutivo. Identificar las alteraciones específicas dentro del sistema endocannabinoide abre vías hacia nuevas dianas terapéuticas más precisas y personalizadas.
La investigación ha contado con financiación del Instituto de Salud Carlos III, así como del Ministerio de Ciencia e Innovación y el Ministerio de Sanidad a través de redes nacionales dedicadas a las adicciones y salud. El Instituto de Neurociencias también cuenta con acreditación como Centro de Excelencia Severo Ochoa.
El jefe del servicio de Psiquiatría del Hospital 12 de Octubre, Gabriel Rubio —especialista en trastornos relacionados con el consumo excesivo de alcohol— ha sido parte activa en este proyecto.
| Receptor/Enzima | Cambio (%) | Región Cerebral |
|---|---|---|
| CB1 | 125% | Corteza Prefrontal |
| CB1 | 78% | Núcleo Accumbens |
| CB2 | -50% | Corteza Prefrontal |
| CB2 | -50% | Núcleo Accumbens |
| GPR55 | 19% | Corteza Prefrontal |
| GPR55 | -51% | Núcleo Accumbens |
| FAAH | - (menor) | Corteza Prefrontal |
| FAAH | 24% | Núcleo Accumbens |
El estudio tiene como objetivo identificar alteraciones genéticas clave en el cerebro de personas con alcoholismo, analizando los mecanismos neurobiológicos asociados al trastorno por uso de alcohol.
Los investigadores encontraron que el consumo crónico de alcohol altera la expresión de genes del sistema endocannabinoide, incluyendo un aumento del receptor CB1 y una disminución del receptor CB2 en áreas cerebrales implicadas en la adicción.
El estudio muestra que el consumo crónico de alcohol provoca cambios en la expresión génica que pueden afectar áreas relacionadas con la recompensa, el control de impulsos y la toma de decisiones, contribuyendo a una mayor vulnerabilidad a la recaída.
Se analizaron muestras de tejido cerebral post mortem de personas que habían consumido alcohol crónicamente durante aproximadamente 35 años, permitiendo aislar los efectos específicos del alcohol sin interferencias de otras drogas.
Identificar qué componentes del sistema endocannabinoide se alteran abre nuevas vías para desarrollar dianas terapéuticas más específicas y personalizadas para tratar el trastorno por uso de alcohol.