AL OTRO LADO DE LA SOMBRILLA
¿Otro estandarte ‘faraónico’para el consumismo?
Pocas luces y muchas sombras en torno al área comercial promovida por el Ayuntamiento de Collado Villalba
miércoles 22 de octubre de 2014, 11:13h
Bajar la persiana y colgar el cartel de “se vende” o “se traspasa”, es lo que posiblemente tendrán que hacer muchos pequeños comerciantes de Collado Villalba si el proyecto, apadrinado por el Ejecutivo local de promover la construcción de una gran superficie comercial, se cumple. Y mucho me temo que será así, sobre todo tras los acuerdos tomados en la sesión plenaria celebrada por este ayuntamiento el pasado 27 de julio, donde el grupo municipal socialista aprobó, con el voto en contra del resto de los partidos de la oposición, iniciar el expediente correspondiente a la enajenación del derecho de superficie de los terrenos de propiedad municipal, sitos en el Caño de la Fragua (junto a la ITV), para que en ellos se pueda construir un macrocentro comercial. La cesión será por un periodo de 75 años, previo pago de un canon por parte de la empresa adjudicataria de alrededor de un millón cien mil euros anuales. Es más, algunos atribuyen las prisas mostradas por el Ayuntamiento en la tramitación de este expediente, a que el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, que acaba de admitir a trámite el recurso presentando recientemente por Ecologistas en Acción sobre la ilegal ubicación del futuro hospital comarcal en los terrenos de La Chopera, obligue al Ayuntamiento a buscar otra implantación y en el caso de tener ya comprometida la del Caño de la Fragua, ello les facilitaría abrir definitivamente el ‘melón’ de la Dehesa Boyal, un deseo que nuestros dirigentes políticos mantienen en secreto pero que ansían desde hace bastante tiempo.
Un largo contencioso
Aunque el alcalde repita hasta la saciedad que el Plan Parcial del Caño de la Fragua es absolutamente correcto, juristas de prestigio especializados en temas urbanísticos aseguran que en dichos terrenos no se puede construir un centro comercial dada la procedencia original de esta finca, calificada en su origen como propiedad pública y de uso exclusivamente público, puede hacer que su posible enajenación se convierta en un largo y complejo contencioso judicial.
Así, pues, y para hacer un poco de historia sobre este asunto que tiene como víctimas propiciatorias a gran parte del colectivo comercial de Collado Villalba, cuyo sustento económico se fundamenta única y exclusivamente en la explotación de pequeños comercios ubicados tanto en el centro urbano, como en algunos barrios del municipio, pasamos a reproducirles lo que publicó el ‘blog’ de ‘Crónicas Villalbinas’ (25 de febrero de 2010), sobre el futuro de esta finca: “Si los terrenos de La Chopera carecían de valor según nuestras autoridades y sus opositores (siempre quedará en mi memoria el día en el que la por entonces portavoz del Partido Popular salió haciendo el trabajo sucio al alcalde en televisión), parece ser que los de la ITV [Caño de la Fragua], sí que lo tienen. Evidentemente no en sí mismos, ya que éste terreno nunca ha tenido valor paisajístico ni ecológico y mucho menos tras el deterioro sufrido bajo el silencio permisivo del Ayuntamiento por parte de la empresa concesionaria de la obra del túnel de Honorio Lozano, sí que tiene un valor casi incalculable por lo que se pueda hacer en él. Y es que esta finca es la última gran extensión disponible del Ayuntamiento junto a la Dehesa Boyal. Este es su gran valor. Todo el crecimiento de nuestro querido municipio para los años venideros va a venir dado por lo que se haga en este lugar, por lo que una decisión errónea hipotecaría el futuro de Villalba, si es que aún no lo está. Sin embargo, la postura del alcalde está muy clara al respecto y este es hacer caja a toda costa. ¿Tendrá algo que ver el problema de tesorería generado por la obra de Honorio Lozano-Batalla de Bailén? Creo que a estas alturas a nadie se le escapa la cruda realidad de la situación. Pero como ‘buen político’, que no gestor, el alcalde, José Pablo González, está sabiendo “dirigir a la manada” y venderles como algo bueno y necesario la enajenación de esos terrenos para la creación de una gran superficie comercial”.
Este comentario, repito, se publicó hace más de cinco meses y por tanto puede considerarse como un claro exponente del sentir mayoritario de los villalbinos, cansados y confundidos de oir siempre el mismo discurso, un discurso donde la credibilidad brilla por su ausencia y donde el despilfarrado es el denominador común de una gestión política donde, generalmente, se suele anteponer el interés personal y el de los amigos de nuestros políticos al general de sus conciudadanos. Y como la gente no es tonta, ya no se lo cree.
Justificaciones absurdas
Para comprobar la mala situación por la que atraviesan los pequeños comerciantes villalbinos como para que ahora el Ayuntamiento les imponga otra gran área comercial junto a la A-6 , sólo hay que darse una vuelta por las calles más comerciales de un municipio que hasta hace menos de diez años presumía de ser la capital comercial de la Sierra del Guadarrama, para así darnos cuenta de los estragos que la crisis está haciendo en este colectivo: escaparates vacíos, cierres metalizados echados a cal y canto, carteles anunciando rebajas por cierre de negocio... “Lo estamos pasando mal, comenta el propietario de una tienda situada en calle Real (hijo y nieto de comerciantes villalbinos), y lo único que nos impide echar el cierre es nuestra dignidad profesional. Y eso sí que no nos lo va a poder quitar el alcalde”. Junto a él, un veterano hostelero mostraba también su indignación ante la posible construcción de una gran superficie comercial en la ITV “porque esto nos puede llevar definitivamente a la ruina. El Ayuntamiento tiene la obligación de buscar iniciativas dirigidas a los consumidores para que, como sucedía hasta no hace mucho tiempo, compren aquí y no en los municipios de nuestro entorno, como hace José Pablo y su familia”.
Sin embargo el alcalde y su Ejecutivo, al igual que sucediera con la obra del túnel ‘parking’ de Honorio Lozano o con la cesión a la Comunidad de Madrid de los terrenos protegidos de La Chopera para que sobre ellos se construya el futuro hospital comarcal, no parecen dispuestos a dar su brazo a torcer y por tanto van a continuar defendiendo el proyecto de ubicar el “estandarte faraónico al consumismo” en la finca del Caño de la Fragua. Y este empecinamiento lo intenta justificar José Pablo González en el hecho de que el Ayuntamiento de San Lorenzo de El Escorial va a promocionar otra gran superficie comercial a pocos kilómetros de este municipio, concretamente en la zona del Miravalle, es decir, entre las carreteras de Guadarrama y la del Valle de los Caídos, lo que según el regidor perjudicaría al comercio villalbino. Y si es así, yo pregunto: ¿Por qué el consistorio que él preside no hizo alegaciones para denunciar dicha implantación? ¿Por qué no movilizó al colectivo comercial, incluidas las asociaciones de comerciantes, para oponerse a ello? ¿Por qué los medios de comunicación que él controla no han desvelado lo que califica de injerencia en los intereses económicos de ‘su’ pueblo? Yo creo que al señor González no le interesaba mover mucho este asunto por aquello de que a río revuelto ganancia de pescadores; es más, ha acelerado al máximo los trámites del expediente de cesión del derecho de superficie del Caño de la Fragua y para ello buscó cuidadosamente la fecha más idónea para aprobarlo en pleno (el último viernes del mes de julio), admitiendo o consintiendo la elaboración de un pliego muy ‘sui géneris’ con el ya habitual de este consistorio, donde se valorará el interés arquitectónico del proyecto, su proyección social, la‘orientación comercial de la futura superficie y, también, la potencial, al margen de la manida creación de puestos de trabajo etc etc. En resumen: todo queda atado y bien atado, tanto es así que que en círculos próximos al sector vinculado a las empresas comercializadoras de grandes centros ya se han empezado a barajar algunos nombres, incluso el del presunto adjudicatario de dicho proyecto y, también, del tiempo que tardará en hacerlo realidad (bastantes años), dada la coyuntura por la que atraviesa actualmente este tipo de implantación que, como todos sabemos, sufre los efectos de la atonía en el consumo, la semiparalización de los planes de expansión por parte de los operadores y un acceso a la financiación bastante complejo, lo que ha provocado que iguales o parecidos proyectos al de Collado Villalba, estén actualmente paralizados o, en el mejor de los casos, han visto como se ralentizaba su desarrollo. Incluso González dejó entrever que el futuro centro de la ITV no estaría en funcionamiento hasta dentro de cinco o seis años
Por todo ello no es fácil de entender la insistencia mostrada por el alcalde de esta localidad de acelerar los trámites de este proyecto, algo que intentó justificar de forma bastante infantil en el hecho de que “con esta operación se generará una importante inversión y actividad económica para el municipio e ingresos para el Ayuntamiento” ¿No estamos hablando del año 2014 o 2016, es decir, para cuando la mayoría de las tesorerías municipales sean totalmente insolventes? ¿O incluso para cuando él ya no esté al frente de la alcaldía? Algunos ya insinúan que detrás de todo esto hay algo más de lo dicho oficialmente pero, al menos que nosotros sepamos, hasta este momento nadie se ha atrevido a desvelarlo, quedando todo ello limitado a simples especulaciones.