No sólo Europa nos agobia
miércoles 22 de octubre de 2014, 11:13h
En mi honrada inocencia pensaba que la lucecita del Pardo que mantenía despierto a Franco vigilando a su grey continuaría con otra luz encendida en el Palacio de la Zarzuela; pero no: sin que nadie supiese nada, el Rey cazaba elefantes en Botswana, mientras la Reina festejaba en Grecia la pascua ortodoxa. Todo en orden.
Aquellos días vivíamos entre el suelo adonde había caído la Bolsa y el cielo al cual había ascendido la prima de riesgo. Y no es que el Rey hubiera solucionado nada estando aquí, pero ante una situación difícil hay que permanecer agarrado al timón del barco, como un capitán modélico. Esto estaría en la línea ejemplarizante que él mismo propuso en el discurso de Navidad.
Cae la tarde, tranquila ya de después de la real cadera, y la noticia se propala, aplastante aunque esperada: Argentina expropia la YPF, filial de Repsol, con muchos intereses presentes y futuros de España en juego. De la medida tomada por el Gobierno argentino no entro en el fondo, porque está claro, y me impresionan más la forma y las maneras que la han rodeado. Se trata de que se explique una ley expropiatoria de 1977, cuando mandaba Videla, dictador y genocida consumado. Al amparo de esta ley, antes de que la expropiación sea firme, funcionarios del Gobierno ocupaban la sede de YPF y expulsan al personal, todo un símbolo de brutalidad y de injusticia. Lo que más me duele es que la medida, a la larga, irá contra la propia Argentina, que no tiene culpa de sus mandatarios. En fin, cuando pensábamos que sólo Europa agobia y agudiza los problemas que tenemos viene un lunes de abril y nos demuestra que el mundo es largo y ancho y que, desde África a Argentina, todos se unen para hacernos la pascua, y no la ortodoxa precisamente, sino la de aquí y la de todos.