Ingeniería política, inteligencia artificial y neuropolítica para condicionar lo legítimo.
| | (Foto: Història Gràfica de la Catalunya Autònoma) |
Con un breve parte el 1 de abril de 1939 el general Franco daba por finalizada nuestra cruel guerra civil.
| | (Foto: Ministerio de Hacienda) |
Mientras el mundo se estremece, el fisco hace caja.
El gobierno argentino ha anunciado -fiel a su vocación publicitaria de magnificar al extremo cualquier dato “positivo”- que la actividad económica habría cerrado 2025 con un crecimiento del 4,4% interanual (i.a), luego caer -1,3% en 2024 y -1,9% en 2023.
Cuando los errores se acumulan y el margen se estrecha.
Comencemos por estudiar qué es la ciencia. Según Jacques Maritain (cfr. 'Les degrés du savoir'), la ley científica no hace otra cosa que extraer la propiedad o la exigencia de un cierto indivisible ontológico, o sea, su naturaleza o esencia. Es decir, la ciencia es el estudio de la naturaleza y sus leyes (e. g. la ley de gravedad) que luego aplica la tecnología (e. g. para construir aviones).
En alguna otra ocasión he mencionado que una de mis canciones favoritas es “The end”, el fin, de The Doors.
Desde hace años se viene afirmando que asistimos a una ola reaccionaria a escala mundial que hace inevitable que todos los países democráticos acaben siendo “conquistados” por la extrema derecha. Esta idea va calando en la opinión pública, también gracias a la opinión publicada, como si fuera un destino en ocasiones inexorable y en ocasiones deseable.
No tenemos una época de cambios, estamos en un cambio de época.
Antes que nada, es necesario destacar la valentía, el coraje, del pueblo iraní que enfrenta la demoníaca tiranía de estos Ayatolás dementes, a pesar de las decenas de miles de crueles asesinatos por parte de las fuerzas del Estado.
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